No me olvidé de las palabras, pero cuando voy a la playa puedo perderme en recuerdos y confieso que ese placer, hace que el tiempo vuele sin darme cuenta...
Es sábado por la tarde. El tiempo está nublado pero a diferencia del resto de la semana, hoy no llueve.
Llevo días sin ver el mar y siento la necesidad de acercarme a él y dar un paseo por la playa.
Creo que es la tarde ideal. Víspera del comienzo de la "temporada playera" que la va a convertir, un año más, en un hervidero de gente, negocios y ruido.
Nada muy importante que hacer en casa, salvo ser infiel a la "operación bikini" con una chocolatina. (miento, seguramente serán dos).
Me levanto del sofá, me visto mi ropa favorita de los paseos (chandal, zapatillas, un jersey algo viejo y bastante holgado), cojo el coche y viajo hacia esa playa, ese lugar que para mí es lo más parecido a un paraíso, a la sensación de libertad, a un amante perfecto, incluso y por qué no....a un increíble orgasmo.
Si, cada vez que voy a ver el mar, es como si mi piel se erizara sabiendo el placer inmenso que va a sentir en cuanto llegue y pise la playa.
Y esa sensación de libertad, de poder respirar mejor que me ofrece el interminable horizonte es, aunque pueda resultar una comparación exagerada, similar al roce de unas manos acariciándome suavemente...mmmm!!!
Llego a la playa. Primer contacto visual, primer momento de placer.
Comienzo el paseo, escucho el sonido de las olas cuando van rompiendo, siento la brisa, el viento ...
Hago varios altos a lo largo del recorrido para respirar más hondo, si cabe, el aire marino.
Hoy no puedo sentarme en la arena, está demasiado húmeda por la lluvia. Así es que sigo caminando hasta llegar a un extremo de la playa en la que hay una cafetería.
Está casi vacía y eso hace que pueda seguir disfrutando tranquilamente de la tarde y del mar mientras saboreo un café sentada en su terraza.
El mar ha sido y es mi confidente favorito. Sabe de mis risas, de mis llantos....de mis recuerdos.
Es llegar, cerrar los ojos y comenzar ese lenguaje que no necesita palabras, que llega como si fuera una ola que te envuelve y te trae de nuevo a la memoria otras personas, otros momentos vividos.
Hoy los recuerdos me llevan a una persona especial...mi ama-andrea o amona (mi abuela).
Vivía con nosotros. Pasaba casi todo el día con ella. Tal vez por eso muchas veces, le llamaba ama (madre) en lugar de amona.
Recuerdo que había veranos en los que pasábamos el mes de julio juntas, en la playa, solas las dos....a nuestras "anchas".
Recuerdo, que siempre tenía multitud de historias que contarme sobre su niñez y su vida, la guerra, cómo conoció a mi aitona (abuelo)...
Recuerdo, más adelante en el tiempo, como ella comenzó a perder sus recuerdos. Fue poco a poco, primero una fecha, un nombre, una costumbre...
Así hasta perder del todo su pasado y su presente... su vida. Porque una vida sin recuerdos, deja de ser, en mi opinión, una vida.
Recuerdo que en el peor momento de esa enfermedad "roba recuerdos", en ocasiones, se ponía nerviosa e intranquila. Sólo se calmaba cuando alguno de casa le abrazaba, le acariciaba en la cara o le tomaba suavemente de las manos...parecía que su piel sí recordaba.
En aquella época yo trabajaba fuera y sólo podía estar con ella los fines de semana. Tantas veces he sentido no poder haber estado con ella más tiempo, no haber podido abrazarla más...
Sin embargo tuve la suerte, y por ello es un recuerdo hermoso, de estar a su lado el día que "aparentemente" murió. Qué casualidad! estábamos solas en su habitación..."a nuestras anchas". Ella tranquila, yo abrazándola.
Ahhh los recuerdos, esos momentos en que vuelves a pasar por el corazón todo lo que has vivido... buenos y malos, sí, pero que son parte de nuestra vida.
Si alguna vez los pierdo, ojalá alguien me abrace y me acaricie, porque creo que el lenguaje de la piel es el único recuerdo que, nada ni nadie, podrá nunca arrebatar.
Si alguna vez los pierdo, ojalá alguien me abrace y me acaricie, porque creo que el lenguaje de la piel es el único recuerdo que, nada ni nadie, podrá nunca arrebatar.

Los recuerdos son como pinceladas azarosas que vuelven a la mente cuando menos te lo esperas y son capaces de devolverte a un pasado al que creíste no poder regresar. El mar, ese confidente paciente y eterno, limpio originariamente y ensuciado por los mismos desalmados de siempre, año tras año, que escucha sin dejar de danzar en espuma un quejido, una tristeza, una confesión de amor, una canción, un poema, una candela pequeña un noche de verano es la matriz más grande que existe de los recuerdos. Quizá, ahora que ama amona forma parte de su energía, haya vuelto a encontrar sus recuerdos completos. Como Jack Escarcha encontró los suyos guardados por el hada de los dientes.
ResponderEliminarPor supuesto que habrá quien te abrace, pero no será necesario, yo quiero pensar que no. Te abrazarán y eso habrá vibrar tus recuerdos que no se marcharán y se quedarán siempre a tu lado.
Un beso muy grande brujita. Mi más sincera enhorabuena por este relato tan tierno, emotivo, hermoso, y desearte una semana llena de recuerdos bonitos y sueños cumplidos.
El mar es uno de mis amores y, además, buen compañero de mis recuerdos.
EliminarGracias por esas bonitas palabras las que siempre dejas en esta ventana.
Un beso enorme y una semana llena de sonrisas, Juanjo.
Que bien has juntado las palabras, las dos son bellas y los recuerdos en la playa son mas importantes. Un abrazo
ResponderEliminarSí, mar y recuerdos son bellas palabras y su unión siempre trae sonrisas.
EliminarUn beso enorme, Ester.
Me encantan tus recuerdos y tu manera de contarlos, metiendo en ellos a tu abuela y siguiendo el hilo conductor de tus recuerdos.
ResponderEliminarY tu encanto me deja encantada. Gracias.
EliminarUn beso enomre.
La nostalgia ha hecho aflorar en ti unos maravillosos recuerdos.
ResponderEliminarGracias por compartirlos.
Feliz semana.
Besos.
Un placer, si te ha gustado.
EliminarBesos y bella semana también para ti.
Precioso relato amiga Marrubí. Ese maldito Alzheimer ladrón roba sueños que, borra recuerdos y cariños que jamás volverán. Valiente tu manera de plantarle cara a ese apaga memorias traidor recordado a tu abuela con esta entrañable historia. Inmejorable sitio para recordar, la playa y el horizonte.
ResponderEliminarRecuerdos y un beso.
Hola José:
EliminarSí, el alzheimer borra toda una vida.
Gracias por tus palabras.
Un beso.
Guapa un texto que se mete bajo la piel y atrae a la mente los recuerdos tan bien guardados... Un relato precioso y salido de ese corazón tan bello que tienes, de tus recuerdos tan bien atesorados y queridos, de ese mar que es bálsamo de todo mal, capaz de arrastrar todo lo malo y devolver lo bueno... Preciosas letras y más hermosos recuerdos los tuyos!! :)
ResponderEliminarMuchos besinos kilométricos... como los tuyos... :*
Hola guapetona:
EliminarNo sé si el texto se mete en la piel, pero los recuerdos que lo han provocado la acarician cada vez que vuelven a la memoria.
Gracias por regalarme siempre una sonrisa :)
kilómetros de besos para ti.
Hablas de la memoria sensitiva, y concuerdo que una vida sin recuerdos, sean buenos o malos, no es vida. Nadie puede "ser" sin una historia. Bonito y reflexivo texto, la canción me encanta, la imagen también ;)
ResponderEliminarBesos muy dulces.
Veo que estamos de acuerdo en algunas cosas ;)
EliminarUn beso de fresa, poeta de sueños.
Conozco algún caso de la enfermedad robarecuerdos y es algo terrible.
ResponderEliminarUn martirio inhumano.
Besos.
Terriblemente triste...
EliminarUn beso kilométrico.
Hola, yo he aprovechado hoy para dar un paseo por la playa. que bonitos recuerdos de tu abuela, por cierto Marrubi si somos casi vecinas, yo vivo en el Norte
ResponderEliminarUn abrazo y una sonrisa
Mmmm! sonrío sólo con imaginar ese paseo.
EliminarAhh pues si somos casi vecinas seguro que nos vemos en alguna playa.
Un beso enorme.
Un hermoso paseo por la playa, sus sensaciones y por ese lugar donde se anidan los recuerdos, tan bellos y entrañables que estoy segura jamás se perderán.
ResponderEliminarGracias por estar presente, un beso enorme.
Procuraré que no se pierdan.
EliminarLas gracias siempre a ti por esa propuesta de palabras.
Un beso.
Muy bonita historia. El arrullo del mar que nos trae recuerdos, la brisa que los coloca en nuestra piel para mejor guardarlos, la compañía de quien nos ayuda a crear los mejores y cómo la piel nos devuelve algo de lo que fue...
ResponderEliminar¿Vesssss?
EliminarSi te lo digo muuuchas veces txiki. En cuanto dejas tu parte más "Técnica" te conviertes, en un "bicochito tierno"
(ahh no que eso no te lo digo yo, pero tiene razón) :P
Bonito comentario. Gracias.
Vas a arruinar mi reputación de tipo duro #nottalking :P
Eliminar:P
EliminarMarrubi, me hiciste reflexionar con tu post, amiga...Mi padre a quien visito todos los fines de semana, está perdiendo los recuerdos y estira sus brazos para que nos acerquemos y lo abracemos...Realmente la vida sin la memoria deja de ser...Te felicito por la belleza y profundidad de tu post, que he disfrutado mucho, amiga.
ResponderEliminarMi abrazo inmenso y mi cariño.
M.Jesús
Hola Mª Jesús.
EliminarYa sabes entonces lo que se siente, no hay que añadir más.
Gracias por tus palabras siempre tan cariñosas.
Un beso enorme con sonrisas.
Bonito relato, una reflexión que me ha hecho emocionar. Un beso grande
ResponderEliminarHola preciosa.
EliminarMe alegra si algo de lo que escribo te puede emocionar.
Gracias por el regalo de tu visita.
Un beso enorme.
El mar tiene esa virtud de ponernos en nostalgia, y vienen los recuerdos...el amor...y aquello que nos habla de lo que fuimos ...
ResponderEliminarUN abrazo. carlos
Nos trae los recuerdos y volvemos a amar...a ser.
EliminarUn lujo tu visita en esta ventana.
Un beso.
Que hermoso es dejar que el recuerdo nos acaricie de vez en cuando con su aire tibio y evocador. Recordar para sentir la satisfacción de haber tenido momentos realmente plenos, como los tuyos en la playa. Fue un placer leerte.
ResponderEliminarSaluditos
Sí, hay que dejar que los buenos recuerdos nos vuelvan a acariciar.
EliminarPara los malos nos queda la palabra "olvido".
El placer es que me regales tu visita, Yessy.
Un beso enorme.
un relato precioso niña, con una fotografia y una cancion mas que bellas,
ResponderEliminarllegue un pelin tarde, pero llego eh :)
besitos miles dulces como tu , kilometricos que te lleguen preciosa
feliz dia
Siempre llegas a punto, niña.
EliminarA punto para hacerme sonreír :):):)
Te cuidas más que mucho.
Muakkkkkkssssssssssssssssssssssss con mucho chocolate.
Hola Marrubi, comparto contigo el placer de visitar cíclicamente alguna playa para poder deleitarme con esa cascada de estímulos sensoriales que la mar, en ese punto donde se une a la tierra y el cielo, nos ofrece. Yo también la prefiero en esas épocas del año en que están menos frecuentadas, el marco que ofrece nada tiene que ver con el bullicio del verano, aunque este nos ofrece para compensar calor, brisa agradable y una temperatura ideal para el siempre estimulante baño en agua salada.
ResponderEliminarEs terrible esa maldita enfermedad que priva quien la padece de una parte fundamental de su esencia, sus recuerdos. Somos, entre otras cosas, lo que podamos recordar y lo que los demás recuerden de nosotros. Nunca había pensado en la memoria de la piel, es un concepto muy hermoso que nos otorga la esperanza de que no todo se ha de perder. Yo también poseo bellos recuerdos de mi abuela y la playa. Si se perdieran al menos podría mirar las fotos que conservo de aquellos días y disfrutar de su visión aunque no reconociese a quien aparece en ellas.
Felices playas Marrubi, ahora y siempre.
Un beso.
Hola Al Tagri:
EliminarSí, creo que todo el que haya visto el mar puede sentir más o menos lo que he intentado describir.
Es contemplando ese inmenso horizonte cuando los bellos recuerdos nos hscen de nuevo sonreír y los malos nos podrían incluso desaparecer.
Coincido contigo en que la memoria de la piel, entre otras cosas, significa que hay recuerdos que nunca se perderán.
Yo no sé si en caso de perder la memoria disfrutaría de la visión de personas y situaciones que no reconozco porque no las sentiría.
Te deseo bellos recuerdos Al Tagri porque seguramente serán señal de que has vivido momentos agradables y felices.
Un beso con sonrisa